lunes, 14 de abril de 2014

BRETOCINO Y SU HISTORIA


Escudo de Bretocino
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El municipio zamorano de Bretocino, se encuentra situado en una meseta sobre la margen derecha del río Esla, muy próximo a su confluencia con el Tera, a una altitud de 717 m. Pertenece al partido judicial de Benavente, y a la diócesis de Astorga.

Tiene 13,04 Kms. de extensión y una población de 253, habitantes, (136 varones y 117 mujeres, censo 2011), habiendo sufrido un considerable descenso de población en los últimos 60 años. (El censo del año 1950 figura con 552 habitantes).

Dista 22 Kms. de Benavente, y 45 Kms. de Zamora capital.

Situado en un alto sobre el río Esla goza de privilegiadas vistas panorámicas de los valles del Tera, Polvorosa, Valverde, cuenca del Esla y tierra de Campos. El caudaloso río Esla (400m.) de anchura, y una presa para aprovechamiento hidroeléctrico, lo hacen ideal para la práctica de la pesca y deportes acuáticos.  Existe variedad de fauna, tanto acuática como de monte y aves. Los bretocinenses, basan su economía en la agricultura de regadío y la horticultura, pues la ganadería, que en el pasado fue importante, hoy, apenas quedan como muestra unos rebaños de ovejas. También cuenta con algunas industrias dedicadas a la madera, alimentación, turismo y servicios. Desde el año 2003, en que se inauguró, cuenta Bretocino con un magnífico puente sobre el río Esla, con una longitud de 450m. y nueva carretera que enlaza con la N-630, o Ruta de la Plata a solo 3 Kms. en Santovenia, que ha roto el secular aislamiento del lugar, facilitando la comunicación entre las comarcas limítrofes, y éstas con la capital.

El trazado urbano cuenta con amplias calles, alguna verdaderos miradores de preciosas vistas, las viviendas han experimentado un cambio cualitativo, pues, si antes predominaba el adobe y tapial en la construcción, hoy se utilizan los modernos materiales, como en cualquier ciudad, tanto en nueva construcción, como en las restauradas .

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Han sido hallados restos arqueológicos que hace verosímil la presencia humana ya en el Paleolítico Inferior.
 Pero cuando cobra mayor relieve es en la época romana, por la proximidad a la calzada de Mérida a Astorga, "Iter ab Emerita Asturicam" o Vía de la Plata, y muy probablemente deba su nombre a esta época.
A principios del siglo XIII Bretocino es un realengo de los Reyes de León, quienes donan propiedades a la abadía Cisterciense de Moreruela, pasando a tener una influencia grande el Monasterio sobre la economía de la zona en la ribera del Esla, como eran los pasos de barca, los molinos, presas, y cañales o pesqueras.
 Cuando en 1398 se crea el Condado de Benavente en la persona de D. Juan Alonso Pimentel, Bretocino queda integrado dentro de los dominios del Condado, si bien la influencia, no solo espiritual, de Moreruela permanecería por varios siglos.

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La iglesia parroquial, dedicada a la Conversión de San Pablo, muestra una portada con formas románicas con archivoltas lisas, en el interior sorprende el brillo de los dorados del retablo barroco y la talla del titular del templo San Pablo, en el momento de caer del caballo, todo ello coronado por el artesonado poligonal mudéjar del presbiterio.
Adosado a la iglesia en el ala Norte está el cementerio viejo.
Existió una ermita o capilla, hoy desaparecida, dedicada a San Juan Bautista en la zona que aun hoy se recuerda como cuesta de San Juan o de las Nogales, donde también existió un cementerio, parece ser, que la imagen de San Juan Bautista, que hay en la parroquia de San Pablo, procedería de esta ermita .

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Otros Datos de Interés

Ubicación: 41º53'00'' N.- 5º45'18''O.
Nación España
Comunidad Autónoma de Castilla y León.
Provincia de Zamora.
Partido Judicial de Benavente.
Diócesis y Obispado de Astorga.
Comarca de Benavente y Los Valles.
Gentilicio: Bretocinense.
Código Postal: 49698
Densidad de población: 19,64 hab./Km
Alcalde: Ambrosio Fidalgo Cid. (PP) (2011).

        Ayuntamiento de Bretocino

Horario de Secretaría.  Martes.  9 -12  /  Viernes.  9 - 14
               Teléfono y fax: 980 64 02 28
                 Código Postal:49698

     Elecciones Generales del  20-N de 2011

Censo Elecctoral:              236 habitantes
Total votantes:                  189
 
               PP.       68%     =   123 votos
               PSOE. 28%      =     50  "   "
               UPyD.  2%       =      4    "  "
               IUCL.  2%        =      4    "   "
              Votos en blanco =      3    "   "
               Votos nulos       =      5    "    "


Fuente Ministerio del Interior
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      Consultorio Médico
Consultas:   Lunes - Miércoles - Viernes.   Horario de 10  a 12.

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        Servicio de Autobuses  (Empresa Vaquero)
Salida de Bretocino a Benavente.    Lunes - Jueves - Sábado.  a las 8,20
Regreso de Benavente a Bretocino  Lunes - Jueves - Sábado.  a las 14,00

Salida de Bretocino a Zamora.        Martes - Viernes.               a las 8,15
Regreso de Zamora a Bretocino.     Martes - Viernes.               a las 14,00
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Evolución demográfica de Bretocino,
en lo que va del siglo XXI

2001.........................................321 habitantes.
2002.........................................312
2003.........................................314
2004.........................................297
2005.........................................295
2006.........................................293
2007.........................................289
2008.........................................275
2009........................259. (varones 140, y mujeres 119.)
2010………………254. (varones 135, y mujeres 119)
2011....................253. (varones 136  y mujeres 117)
2012...............................253 habitantes.
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ción demográfica de Bretocino, durante el siglo XX

















Año 1900 = 405 -- Año 1910 = 407 -- Año 1920 = 466
Año 1930 = 459 -- Año 1940 = 524 -- Año 1950 = 552
Año 1960 = 536 -- Año 1970 = 478 -- Año 1981 = 395
Año 1991 =343 -- Año 2000 = 329
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martes, 11 de febrero de 2014

Bretocino Cultural

 




El Priorato del Hoyo
 
 Claustro interior
En las inmediaciones  de Bretocino , pero en la otra orilla del río y en el término de Bretó, hacia el Sur, se encontraba  un conjunto importante de edificaciones que pertenecieron a la abadía del  Monasterio de Moreruela cercano a este lugar, como eran  aceñas, pesquerías, pasos de barca, y el convento o Priorato del Hoyo, todo esto, más las posesiones del Monasterio de Moreruela  en  Bretocino y Bretó , tierras de labor, aceñas, barcas, cañales y rebaños de ganados, lo administraba y gobernaba un Prior .  Bajo su obediencia vivían un pequeño grupo de religiosos, algunos  convalecientes  y enfermos, pues se consideraba una casa de salud, por sus aires saludables y emplazamiento privilegiado, dominando el curso del Esla, los montes de jara y encinares, las vegas y la exuberante vegetación de ribera.  También convivían en la casa, los conversos o legos, que se dedicaban a las tareas agrícolas e industriales, necesarias para el funcionamiento de sus bienes y propiedades en esta zona, ésta comunidad, no estaba obligada a la rígida observancia regular monacal y cisterciense que se cumplía en la abadía.
  Todo este conjunto hoy está en ruinas, pero se puede visitar, e imaginar cómo sería esta Casa del Hoyo en sus días de esplendor y actividad. “Sic transit gloria mundi       F.G.D.

Ala Norte del convento

Escudos abaciales sobre la puerta de entrada

Claustro central arqueado 
 
Acceso al claustro  
Ruinas de la cara Sur
 
Claustro
Aceña restaurada
 




Vista del Esla y aceñas desde el convento
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La Central Hidroeléctrica
A solo unos metros del Priorato del Hoyo, en el río Esla, se construyó a comienzo del siglo XX , la casa de la luz, un edificio con esclusas y compuertas que conducían la corriente de agua hacia las turbinas del interior, para el aprovechamiento eléctrico del río.
Una presa situada en medio del río aguas arriba, frente a Bretocino, envía una manga de río hacia la margen izquierda hasta llegar a la central eléctrica.
Aquella central primera, surtía de energía a Benavente, sus industrias y poblaciones limítrofes durante medio siglo.
Abandonada y sin utilidad a lo largo de los años desapareció como tal, pero en su lugar se ha construido la actual y moderna central.
 
 
 

 


 

 
 
 
 
 




 




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ELOGIO DEL TURISMO DESDE BRETOCINO
 
 VIAJAR, NAVEGAR, HACER TURISMO,
 SALUDAR AL PLANETA DESDE EL AIRE,
 VER LA TIERRA EN PARCELAS DE COLORES,
¡QUE GOZO TAN MAGNIFICO Y TAN GRANDE!
 
CONOCER SOBRE RUEDAS EL ENCANTO
DEL MUNDO EN QUE VIVIMOS, TAN HERMOSO,
TAN VARIADO, TAN LLENO DE SORPRESAS,
TAN MAGICO, TAN PULCRO Y ARMONIOSO.

RECORRER CON LOS OJOS BIEN ABIERTOS,
EN AUTOCARAVANAS INIGUALABLES,
EL BELLO PANORAMA DE LA ESFERA,
¡QUE PLACER MÁS SUBLIME Y AGRADABLE!
 
Y LLEGAR HASTA AQUÍ, HASTA BRETOCINO,
EMPORIO DE BELLEZA CASTELLANA,
FLOR ABIERTA DE PAZ MARAVILLOSA,
ESTACIÓN DE REPOSO Y DULCE CALMA.
 
Y MÁS, Y MUCHO MÁS, PORQUE ESTE PUEBLO
OFRECE A LOS TURISTAS UN PAISAJE
DONDE EL AGUA DEL ESLA ALZA SU CANTO
CON MELÓDICA MÚSICA VIBRANTE.
 
AQUÍ TENEMOS RÍO Y UNA VEGA
DONDE EL VERDOR REZUMA LOZANÍA,
Y DONDE EL OJO DEL TURISTA QUEDA
EMBRIAGADO DE ASOMBRO Y ALEGRÍA.
 
Y MÁS, Y MUCHO MÁS, AQUÍ TENEMOS
EL TESORO MÁS RICO DE SU HISTORIA:
UN PAN QUE ES LA DELICIA  DEL MORDISCO
Y UN VINO QUE ES LA CUMBRE DE LA GLORIA.
 
¿Y QUE DECIR DEL CAMPO Y DE ESTAS FINCAS
DONDE EL SOL SE PASEA CON ORGULLO,
MIRANDO DE SOSLAYO LOS MANZANOS
CON SUS FRUTOS SABROSOS Y MADUROS?
 
¿Y QUÉ DE LOS TRIGALES Y VIÑEDOS,
QUE AL VIENTO CABECEAN DULCEMENTE,
COMO UNA PROFECÍA DE ESPERANZA,
BAJO EL RAYO DE UN SOL RESPLANDECIENTE?
 
VENIR A BRETOCINO ES ADENTRARSE
EN LA GRATA Y SERENA MELODÍA
DEL SOSIEGO Y LA PAZ, VALORES PROPIOS
DE LOS PUEBLOS HERMOSOS DE CASTILLA.
 
Y CERCA ESTÁ ZAMORA, ENCANTO VIVO
DEL ROMÁNICO PURO, INIMITABLE,
CON SU DUERO DE FRESCA ESPUMA
Y SU SEMANA SANTA IMPRESIONANTE.
 
Y AQUÍ, A UN TIRO DE PIEDRA, BENAVENTE,
BALCÓN A UN HORIZONTE ALUCINANTE
DE VERDORES, COMO UNA EPIFANÍA
DE ESMERALDAS PRECIOSAS Y RADIANTES.
 
Y MUY CERCA TAMBIÉN, DE CARA AL DUERO,
LA CAPITAL MONUMENTAL DEL VINO,
LA CIUDAD DEL TOTÉMICO VERRACO,
TORO, EN HISTORIA Y EN BLASONES RICO.
 
Y HACIA EL NORTE, UNA PERLA DE AGUA DULCE,
EL LAGO DE SANABRIA, LUGAR PLENO
DE FRESCURA Y TURISMO VARIOPINTO,
PARA EXPANSIÓN ROMÁNTICA DEL CUERPO.
 
MARAVILLOSOS SITIOS PINTORESCOS
ALREDEDOR AQUÍ DE BRETOCINO,
PARA QUE EL AUGE DEL PLACER AUMENTE
Y SE ELEVE EL MERCURIO DEL TURISMO.
 
¡UN VIVA, ALTÍSIMO Y SONORO
A TODO TIPO DE VIAJE SANO,
Y COMO ES NATURAL EN ESTE INSTANTE,
A LOS QUE AQUÍ CON GOZO HABEIS LLEGADO.!
 
                                                      Lázaro Domínguez Gallego. Ferrol, junio 2013

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Mercado Artesanal  Fotos















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Libros


Sor Isabel de la Trinidad, religiosa de la Orden Franciscanas-Clarisas del monasterio de Santa Isabel de Valladolid, es natural de Bretocino, donde vivió y pasó los años de su niñez y juventud.
Sintió la llamada del Señor, y entró en la Orden Seráfica, recibió el hábito franciscano en el noviciado del monasterio de Santa Clara en Soria.
Terminado el noviciado, hace la profesión solemne en 1972, en el monasterio de Santa Isabel de la capital vallisoletana donde reside.
La vida religiosa contemplativa acepta la máxima monástica benedictina, “Ora et labora”. Reza y trabaja. De esta forma, las religiosas, día a día santifican su trabajo con la oración constante, y atienden otros menesteres, como elaborar dulces, bordar tejidos cuidar enfermos, amén de cultivarse en el estudio, las artes, la música y manualidades. Las religiosas en sus monasterios, son la reserva espiritual de la iglesia y de la sociedad, con su vida consagrada a Cristo, caminan por el camino de la perfección cristiana.
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Sor Isabel de la Trinidad, es autora de dos libros. “Meditar con el arte” y “Dulces y postres de las monjas”.
Meditar con el arte. Pretende dar testimonio de la vida sencilla cautivada por la belleza de Dios. En el libro se reflexiona sobre las principales obras de arte de la historia de la pintura, de temas tanto religiosos como profanos. Recorre diversas obras de arte, y en sus textos la religiosa hace una reflexión sobre la vida y los valores de la misma.
Se incluyen también en el libro algunas imágenes de las principales esculturas que guarda ese monasterio, como una talla de San Francisco de Asís, de Juan de Juni.
Dulces y postres de las monjas. En este volumen se reúnen las mejores recetas conventuales para fiestas y celebraciones, 175 recetas que forman parte de la tradición repostera del Monasterio de las Madres Franciscanas-Clarisas de Santa Isabel de Valladolid.
Con una impresión primorosa y sugerentes fotografías de los dulces y los postres, la obra, que consta de 223 páginas, es un placer y un lujo tenerla entre las manos.
Sor Isabel presenta cada receta con los ingredientes y cantidades precisas y las instrucciones para su preparación, y al lado acompaña una estampa o fotografía de variados temas, junto a una oración, reflexión o meditación, todo ello escrito con claridad y sencillez.

Los dos volúmenes han sido editados por Styria de Ediciones y Publicaciones S. L. de Barcelona.
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 D. Lázaro Domínguez Gallego.

Sacerdote, poeta y escritor

D. Lázaro lee sus poemas al público
 
D. Lázaro Domínguez Gallego, nacido en Zamora (12 de diciembre de 1936), es oriundo de Bretocino, de donde eran sus padres, Lázaro y Genoveva. Cursó estudios de latín y humanidades en el seminario San Atilano de Zamora, completando la carrera eclesiástica en Mondoñedo (Lugo).

Desde agosto de 1959 reside en Ferrol como coadjutor de la parroquia del Pilar, y donde ha ejercido diversos ministerios pastorales, simultaneándolos con la docencia como profesor del Instituto “Concepción Arenal” de Ferrol, y capellán de las Religiosas Mercedarias.

Pero por lo que mas destaca y es conocido universalmente, es por su faceta de poeta y escritor. Aunque de temática variada, es sin duda la poesía religiosa la que domina en grado excelente, pero también canta a la alegría y esperanza,a la trascendencia del hombre, a la vida, al amor en la realidad de este mundo.

Ha sido galardonado en 241 certámenes literarios por la calidad y profundidad de sus poemas, que le brotan de la inspiración mística que llena su intelecto.

En recientes fechas ha recogido el primer premio con la obra “Melilla en Navidad“que convoca esta ciudad autónoma.

Son varios los libros publicados por nuestro paisano D. Lázaro, valgan de ejemplo algunos de los títulos que abajo se exponen. Escribió Raquel (libro juvenil de divulgación religiosa); Sombra larga (poemario); Con los ojos bañados de gaviotas (poemario); Junto a la cuna de la muerte (poesía) y La resurrección de las presencias (antología poética editada por la Fundación Cultural "Rutas del Románico" de Pontevedra). Escribe también artículos de opinión en los periódicos El Ideal Gallego y en Diario de Ferrol.

Otros datos de interés: Consiguió el primer premio de narración breve "Pérez Galdós", el premio nacional de cuentos "Ateneo de Sevilla" y el premio de cuentos del Ayuntamiento de Carreño-Asturias. En poesía, consiguió los premios "Alfonso Camín" (Gijón, 1978), "Ausías March" (Gandía, 1982), "Paco Moyá" (Petrel-Alicante, 1992), "Carabela de Plata" (Barcelona, 1980), "Nacional Jerez", "Amantes de Teruel", "Gerardo Diego" (Madrid), "Eladio Cabañero" (Tomelloso), "Francisco de Quevedo" (Villanueva de los Infantes), Segundo Premio de poesía sobre la Navidad, Begonte (2009)...etc.. etc---. Y así hasta esos 241 premios cosechados.


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Rafael González Rodríguez

UNA BREVE HISTORIA DE BRETOCINO

"POCO CACHO Y MAL CAMINO"

En el año 2006 el Centro de Estudios Benaventanos “Ledo del Pozo”

publicó en su revista “BRIGECIO” nº. 16, pág. 41, un estudio hecho
por los profesores, Rafael González Rodríguez y José Ignacio Martín
Benito, con el siguiente título, “Notas históricas para la propuesta de
escudo y bandera de Bretocino (Zamora),

Ofrecemos un extracto de dicho estudio.


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El lugar de Bretocino se encuentra situado en un altozano sobre la margen derecha del río Esla, muy próximo a su confluencia con el Tera, a 717 m. sobre el nivel del mar. A partir de aquí, el río comienza a encajarse en el basamento paleozoico, transcurriendo prácticamente así hasta su desembocadura en el Duero y dejando en sus márgenes, en algunos tramos, varios niveles de terraza. Su término municipal linda al norte con el de Olmillos de Valverde y Milles de la Polvorosa, al este con el de Bretó y al sur con el de Faramontanos de Tábara.

Los restos arqueológicos hallados en el término de Bretocino testifican la presencia humana en el Paleolítico Inferior. Industrias líticas compuestas por bifaces, triedros, hendidores, cantos tallados, raederas y otros, han sido halladas en los pagos de “El Cabezo”, “Corrales”, “Rozada” y “Peñalosa”, pertenecientes a la cultura denominada Achelense. Industrias similares las encontramos en Santa Marta de Tera, Villabrázaro y Benavente.

Con independencia de otras ocupaciones prehistóricas posteriores, el territorio cobró notoriedad en época romana, al estar próximo a Pretorium (identificado historiográficamente con Bretó), una de las mansiones de la calzada de Mérida a Astorga, conocida posteriormente como Vía de la Plata. Precisamente, de esta época se documentan varios yacimientos arqueológicos. En “Las Nogales” se han recogido diversos molinos de mano circulares y “ladrillos redondos”. En “Los Collados”, en la parte derecha de la carretera que desde Bretocino conduce a Olmillos de Valverde, se han hallado tégulas de “tipo decadente”, en palabras de Virgilio Sevillano.

Centrándonos en épocas más recientes, en las que existe ya un registro documental, el origen del actual núcleo de población remite al proceso de colonización altomedieval. En las fuentes hay referencias a topónimos como Breto, Bretelo, Breto Mayor y Breto Menor, que ponen de manifiesto la vinculación tradicional de ambas localidades, a pesar de la separación física que podía suponer el río Esla. No obstante, esta circunstancia quedaba solventada, quizás, por la existencia de un vado en el cauce, utilizado desde tiempo inmemorial, como paso de ganados y personas. La sabiduría popular ha perpetuado las dificultades de comunicación entre las dos localidades hermanas con el célebre dicho: "De Bretó a Bretocino, poco cacho y mal camino".
 
En 951 se menciona en un documento del monasterio de Sahagún la vía “de Breto que vadit a Morerola”. Una de las primeras menciones a ambas localidades la encontramos en el fuero otorgado por Alfonso VII en 1129 a la villa de Castrotorafe, en el que se incluyen a Breto y Bretelo como límites del alfoz del nuevo concejo. La División de Wamba, documento apócrifo de finales del siglo XI o principios del siglo XII, señala a Bretó como uno de los límites de la diócesis de Zamora. Según la versión que ofrece la Crónica de Alfonso X El Sabio: “Ell obispado de Numancia, esta es Çamora, tenga por Penna Gusendo fasta Tormes o son los bannos de Val de Rey que yazen sobrel, et dalli fasta en Duero, e de Villalal fasta Oter de Fumus assi como ua acerca de Rio Seco fasta Breto, e de Tauara fasta en Duero”.

A principios del siglo XIII Bretocino figura como un lugar en el que los reyes de León disponen de diversas heredades de realengo, bienes que acaban incorporándose al patrimonio del monasterio de Moreruela. Así, en 1214 Alfonso IX notifica a los concejos y alcaldes de Benavente y Villafáfila que dona al cenobio todo lo que tiene de su realengo en las heredades de Bretocino y Villafáfila. Este privilegio sería confirmado por los monarcas posteriores. El interés de la abadía cisterciense por este lugar se explica por la existencia de un importante conjunto de molinos en la ribera de Esla, que se extendían por los términos de Bretó y Bretocino.
En el siglo XIII el monasterio se fue haciendo con diversos derechos sobre la propiedad, a través de la compra o donación de los mismos a particulares. En 1243 un total de diez herederos venden a los monjes la parte que les correspondía en la presa de los molinos de “Peniellas”, en Bretocino. Como consecuencia de esta implantación creciente de la Orden Cisterciense en la localidad, se estableció una granja monástica, similar a otras muchas que poseía el cenobio en sus dominios del norte de Zamora, desde la que se administraba su patrimonio y las rentas inherentes. Esta granja se documenta al menos desde el año 1222, cuando se entregaba en prestimonio al deán de Astorga, don Pedro Suero.

Desde el punto de vista administrativo, Bretocino fue en la Edad Media una aldea perteneciente al alfoz del Concejo de Benavente, integrada en la Merindad de Riba de Tera, como consta, por ejemplo, en el libro de actas del concejo de 1434. Un año antes, se estableció su contribución al Pedido Real, que se fi jó en la cantidad de 980 mrs. Esta cantidad supone una de las más importantes satisfechas por los vecinos de las aldeas de la citada merindad, tan sólo por debajo de los lugares de Santa Croya y Melgar, lo cual nos da una idea de su pujanza demográfica y económica en el contexto del alfoz benaventano.

En 1398 se crea el Condado de Benavente, a través de la donación que hace el rey Enrique III al noble portugués don Juan Alfonso Pimentel. De esta forma, Bretocino queda integrado dentro de los dominios del señorío. Durante el siglo XV, la barca sobre el Esla se va a convertir en motivo de disputa frecuente entre el monasterio de Moreruela y el concejo de Benavente. La existencia de barcas en manos privadas constituía, sin duda, una amenaza constante a la explotación de los derechos de paso del principal puente concejil de la comarca: el puente de Castrogonzalo. Además, al ser este un puente que exigía considerables recursos, dadas sus continuas reconstrucciones y reparaciones, las autoridades municipales no se podía permitir el lujo de soportar la competencia de estas embarcaciones extraconcejiles.

La barca de Bretocino tenía un interés particular para el monasterio pues, como ya se indicó anteriormente, en sus inmediaciones se encontraban un conjunto importante de molinos, pesquerías y el Priorato del Hoyo. En el siglo XIV ya hay constancia de la existencia de una barca en este lugar, que debía controlar el monasterio, aunque las heredades de su propiedad fueron entregadas en prestimonio al obispo de Astorga.
En 1434 el capítulo celebrado por los monjes en su monasterio aprobaba el trueque de las heredades que tenía dicho convento en Ferreras de Yuso, Manzanal, Cional, Folgoso, Nuez y las dehesas de Santa Cruz, a cambio de 15.000 mrs. de juro, de los 26.000 mrs. que tenía el conde de Benavente, situados en la alcabala del vino de Zamora y en la barca de Bretocino. Pocos días después, el conde Rodrigo Alfonso Pimentel otorgaba licencia al Concejo de Benavente para que entregara al monasterio de Moreruela la barca de Bretocino, prohibiendo a dicho concejo poner otras embarcaciones desde el término de Milles hasta el canal de la presa del Carrizal. Así mismo, permitía a los vasallos del conde ir a moler a las aceñas del Hoyo, pastar con sus animales, cortar hierba, sacar piedra de la cantera para reparar las aceñas y la pesquera y, por último, vender libremente el pescado obtenido.

Durante el siglo XVI, Bretocino continúa siendo un lugar de paso obligado, en el camino que conducía de Villafáfila a Benavente, tal y como revela Hernando de Colón en su “Cosmografía de España” (1517-1519): Villafafila es en tierra de campos e es villa de quinientos vecinos e esta en llano e tiene unas salinas e es de leña pobre e es de don Pedro Pimentel e fasta Benavente ay cuatro leguas e van por Brete dos leguas e media e por bretoçino media legua".

Como aldea del alfoz benaventano, Bretocino debía contribuir también en aquéllas obras de interés general para la comunidad. Una de ellas era la reparación de las murallas de Benavente. Trabajos que consistían en levantar tapiales en los sectores de la cerca que se encontraban en mal estado o se habían derruido. Así en 1655, dentro del contexto de la guerra con Portugal, que acabará a la postre con la independencia del país vecino en 1668, tuvo lugar una prestación de trabajo de todas las aldeas y lugares del concejo. A cada una de ellas se le asignó un sector de la muralla. En concreto, a nuestra localidad le correspondieron: “seis tapias a los dos marcos y rrecivimentos de la cantería que ssale a la Puerta de Santa Cruz a mano izquierda”.

Este documento tiene su interés, además, porque en esta ocasión Bretocino figura incluido dentro de la Merindad de Valverde, y no en la Merindad de Tera, como constaba en los repartimientos del siglo XV. En esta misma Merindad de Valverde continuaría en el siglo XVIII, como consta en la relación de lugares y aldeas que ofrece Berdum de Espinosa, en su obra “Derechos de los Condes de Benavente a la grandeza de primera clase”, publicada en Madrid en 1753, fol. 54.

Durante el siglo XIX varios diccionarios geográficos e históricos ofrecen estampas de las diversas localidades españolas. Sebastián Miñano y Bedoya en su “Diccionario Geográfico- Estadístico de España y Portugal”, a propósito de Bretocino recoge lo siguiente:

"Bretocino, L.S. de Esp., provincia de Valladolid, part. De Benavente, obisp. De Astorga. A.P., 58 vec., 232 habitantes, 1 parr., 1 pósito. Sit. en colinas suaves que dominan una vega, bañada por el río Esla, junto a su confl uencia con el Tera. Produce trigo, centeno y legumbres. Cont. 949 rs. 8 mrs. Derec. enag. 544 rs."

Por su parte, Pascual Madoz, en su conocido Diccionario, ofrece una interesante descripción de la situación de nuestra localidad a mediados del siglo XIX:

"Bretocino. Localidad con ayuntamiento en la provincia de Zamora (9 leguas) partido judicial de BENAVENTE (1 1/2), diócesis de Astorga (11), audiencia territorial y capitanía general de Valladolid (16): situado en un llano a 100 pasos del río Órbigo, con libre ventilación y clima sano. Tiene 42 casas de un sólo piso, muy reducidas y poco aseadas con su corral delantero cada una de ellas; iglesia parroquial (San Pablo), servida por un cura, contiguo a la cual está el cementerio y dos fuentes de agua perenne; pero sin uso. Confina Norte Olmillos, Este Bretó, Sur la dehesa llamada Las Mangas, y Oeste Friera, todos a 1/2 hora de distancia. El terreno es de buena calidad y todo llano. A 200 pasos al sur del pueblo, se encuentra la indicada dehesa de Las Mangas, propiedad del conde de Benavente".



* Este texto fue escrito por Rafael González Rodríguez en colaboración con José Ignacio Martín Benito. Forma parte, con algunas variantes, de la reseña histórica presentada para la propuesta de escudo y bandera de Bretocino. Rafael González Rodríguez

Más Vale Volando Rafael González Rodríguez




Rafael González Rodríguez
Benavente (1964). Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Salamanca y Profesor de Historia en el I.E.S. Fernando de Rojas de Salamanca. Es autor de diversos libros y artículos sobre Historia Medieval, con especial atención a los territorios del norte de Zamora. Colabora habitualmente en el Blog: "La otra voz de Benavente". Es miembro y presidente de la Junta Directiva del Centro de Estudios Benaventanos "Ledo del Pozo".     Email: rafamefecit@eresmas.com
 
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                                                                               José Ignacio Martín Benito
 












Conferencia de José Ignacio Martín Benito sobre “Barcas y barqueros en los Valles de Benavente”
El pasado 27 de noviembre de 2013, en el salón de actos de Caja España, el profesor D. José Ignacio Martín Benito pronunció la conferencia titulada: “Barcas y barqueros en los Valles de Benavente”. La actividad estaba enmarcada en las Jornadas de Historia y Etnografía organizadas por el Centro de Estudios Benaventanos «Ledo del Pozo».
 RESUMEN DE LA CONFERENCIA:
Para cruzar los ríos en cualquier época del año se recurrió a soluciones técnicas, como la construcción de pasos fijos (puentes) o móviles (barcas). La escasez de puentes en la comarca de los Valles de Benavente contribuyó al establecimiento de pasos móviles: las barcas. Barcas de paso las hubo en todos los ríos zamoranos: Tera, Órbigo, Esla, Aliste, Tormes y Duero. La ausencia de puentes hizo que proliferaran sobre todo a lo largo de los cursos Esla y Tera, pero también en el curso bajo del río Órbigo.
Las embarcaciones que se han deslizado por el lecho de los ríos han respondido a funciones diferentes:
Barcas de paso o pasaje
Barcas de acceso a molinos o cañales
Barcas de pescadores
Barcas de recreo
 
 Hasta mediados del siglo XIX las barcas de paso fueron propiedad de la nobleza, del clero y de los bienes de propios de los concejos. De ahí que los barqueros fueran arrendatarios o asalariados. A partir de la Desamortización, las barcas del clero y de los bienes propios de los concejos salieron a subasta y fueron adquiridos por particulares.
El barcaje. El paso de los ríos a través de barcas, tanto por viajeros como por ganado, conllevaba la satisfacción de un tributo: el barcaje. A finales del siglo XV en las embarcaciones del concejo benaventano se cobraba un maravedí por persona, fuera o no acompañado de bestia de carga.
El puerto. Era el lugar de embarque, donde atracaba la barca. Contaba, además, con otros servicios auxiliares, como casas o, incluso, mesones. Sin duda, el elemento principal era el embarcadero, que servía tanto de lugar de amarre como de acceso al transporte
Construcción y reparación de las barcas. Las barcas se solían construir en el mismo puerto. Se empleaba, por lo general, madera de pino de Soria. En el siglo XVIII la construcción de una nueva barca rondaba los 4.000 reales. Tenía lugar cada cuatro o cinco años. Al coste de los materiales, madera, clavazón, pez, sebo, estopas para el calafateado, barras.., había que añadir el trabajo del maestro carpintero. Se reparaba y calafateaba todos los años.
Dimensión y capacidad. Barcas las había de varios tamaños, atendiendo a su función y, por tanto, capacidad. La capacidad se medía en el número de personas, carros o caballerías que pudieran transportar. En 1826 las que navegaban el Esla en Barcial y en Misleo-Moreruela, tenían una capacidad para 50 personas. Las de San Vicente y San Pedro de la Nave podían albergar 40 pasajeros. En el Tera, la de Villar de Farfón, a comienzos del siglo XX podía llevar 50 personas, siete caballerías o dos. Una de las barcas grandes fue la de Villafer, en el Esla, propiedad del concejo de Benavente. El anuncio de la subasta en 1860 informaba que medía "52 pies de latitud y 22 de ancho con capacidad para 16 caballerías y 3 carros sin vuelo"  Otras eran más pequeñas. La que navegó en el Esla en Villanueva de Azoague entre 1939 a 1947/48, tenía capacidad para un carro de vacas o cien ovejas, similar a la que surcó el Esla en Bretocino y, después, hacia 1962, el Órbigo en La Ventosa. Otras embarcaciones eran más pequeñas y solo transportaban caballerías, cabezas de ganado o pasajeros, pero no carros, como la última barca que cruzó el Órbigo entre Fresno de la Polvorosa y Pobladura del Valle hacia 1966.
El declive de las barcas. En los Valles de Benavente, una de las obras públicas mejor representadas entre finales del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX fue la construcción de puentes. Entre otros, destacan los de Santa Cristina, Santibáñez, Micereces y Mózar, lo que condujo inevitablemente a la desaparición de las embarcaciones. La construcción de puentes conllevó el declive y la desaparición de los pasos de barca.
Las últimas barcas de los Valles de Benavente. En el Órbigo: En la segunda mitad del siglo XX continuaron activas algunas barcas, dada la ausencia de un paso fijo y seguro. Fue el caso de la barca de La Ventosa, entre Santa Colomba y Benavente, que estuvo activa hasta la construcción del puente, -cuyo inicio tuvo lugar en 1953-. El paso móvil fue recuperado cuando en 1962, una crecida del Órbigo se llevó parte del puente. Por su parte, la de Pobladura del Valle a Fresno de la Polvorosa navegó este tramo del río hasta la entrada en funcionamiento del puente en 1966. En el curso bajo del Tera, las últimas embarcaciones que estuvieron activas hasta finales de la década de 1960 y principios de los setenta fueron las de Pumarejo- Camarzana y la de Calzada-Calzadilla, respectivamente. Por esta misma época dejó de prestar servicio la barca (de cable y rodillos), entre Olmillos y Milles, frente al molino de esta última localidad. El paso del Esla entre Bretó y Bretocino mantuvo una barca grande, (de varal), hasta los años sesenta del siglo XX, mientras que una más pequeña o "chalupa" continuó navegando hasta la construcción del puente en 2002.
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Íter ab Emérita Astúricam o Vía de la Plata
(Un camino de leyenda)
En la Hispania Romana, el camino o calzada que unía Mérida con Astorga era un trazado que cruzaba el Oeste de la Península Ibérica, de Sur a Norte. Calzada construida por los romanos sobre anterior itinerario, usado por los primitivos pobladores de la Península desde la prehistoria, tartesios, griegos, fenicios y cartagineses de Aníbal. Las distancias se marcaban con columnas (miliares) de piedra de cantera labrada con los nombres de los emperadores romanos respectivos, junto al número de millas recorridas, construyeron puentes para vadear los ríos, algunos aún hoy se mantienen en pié, allanaron obstáculos, hicieron terraplenes y desmontes del terreno, y empedraron la calzada en buena parte del recorrido. La calzada contaba con poblados y edificios llamados “Mansio”,posadas para descanso y pernoctar, los “Pretorium”,edificio del comandante de una fortificación romana o cuartel de la guardia, y los “Castros”, campamentos militares. Después de los romanos, los vándalos, suevos, godos y visigodos también transitaron por esta vía. Con la invasión musulmana de la Península, los árabes llamaron a esta vía, Al´balat o Bal´latta, palabra que usaban para designar una vía ancha y empedrada o camino empedrado, este parece el origen etimológico de la denominación “Vía de la Plata”, una corrupción, o confusión fonética de la palabra Bal´latta. Moros y cristianos convirtieron en campo de batalla esta vía a lo largo de casi ocho siglos de reconquista. Almanzor y sus huestes subieron hasta Compostela y la destruyeron. Fue camino de reconquista para los ejércitos cristianos en su avance hacia el Sur peninsular, en sus aledaños se iban asentando monasterios, poblando ciudades, y comienzan a edificarse catedrales, quedando definitivamente abierta como ruta de peregrinos cristianos y mozárabes hacia Compostela. En la Edad Media cobra suma importancia como ruta ganadera de rebaños y pastores, “La Mesta”, agrupación gremial de ganaderos practicando la trashumancia por la Cañada Real de la Plata, que en muchos tramos coincidía con la Vía de la Plata. Este ha sido un camino de encuentro étnico e intercambio de culturas desde los albores de la historia hasta nuestros días.
El trazado histórico original. Existe en los pueblos por donde pasó la primitiva e histórica Vía, la voluntad de recuperar los trazados que aún se conservan, potenciando su valor cultural y turístico y rescatar del olvido los otros tramos que con el paso de los tiempos apenas quedan indicios de su existencia, convertidos hoy en terrenos de cultivo, caminos rurales y acequias, o enterrados con la construcción de carreteras y autovías, deberían señalizarse, colocar miliarios, y paneles explicativos sobre lo que significó la Vía de la Plata en todo su recorrido de Mérida a Astorga, como una atrayente opción turística, por la monumentalidad de sus ciudades, verdaderas joyas artísticas, teatros y anfiteatros romanos, arcos y puentes, templos, monasterios, catedrales, sin olvidar la gastronomía, y el paisaje.
Son muchos los intelectuales comprometidos en esta causa, que junto a los regidores de todas las poblaciones de la Vía de la Plata, reivindican la recuperación de esta vía de historia, arte y leyenda como gran patrimonio de España y de la humanidad. No debe confundirse la Vía de la Plata, con la Ruta de la Plata o carretera nacional 630, ni con la Autovía Ruta de la Plata, Gijón – Sevilla, que aunque discurren próximas, la integran ciudades que nada tienen que ver con la calzada romana histórica de Mérida a Astorga.
 
 Aquí en estas tierras benaventanas, la calzada hacia Astorga discurre junto al río Esla por la margen izquierda, desde Castrotorafe, Granja de Moreruela, Bretó y Villaveza del Agua. Por aquí posiblemente pasó en origen la Vía de la Plata, entre Villaveza del Agua y Milles de la Polvorosa, en el lugar de “El Priorato”, por un antiguo puente que existió allí, que posteriormente llamaron de Deustamben, puente que quedó destruido en la Edad Media.
En la zona de "El Priorato" se descubrió en 1985 un miliario de granito, de la época de Nerón, que marca CCLIX millas, cerca de 383 Km. que son justamente los que se cuentan desde Augusta Emérita (Mérida) hasta allí. El miliario original, se conserva en el Museo de Zamora, pero hace poco, en la remodelación de la plaza principal de Milles, se ha instalado en ella una réplica del miliario.
 Desde aquí la Vía seguía por Santa Cristina de la Polvorosa, Manganeses de la Polvorosa, Alija del Infantado, siempre al oeste del Órbigo hasta Astorga.
 Aquí tuvo lugar en el año 878, la famosa batalla de Polvoraria. Alfonso III tiene que hacer frente a las ofensivas del príncipe omeya al-Mundhir, hijo del emir cordobés Muhammad I, que provocan continuos enfrentamientos entre el 875 y el 883. Sus primeras incursiones tuvieron lugar en León y el Bierzo, pero fracasaron. La contraofensiva astur se salda con la toma de Deza y Atienza. La respuesta musulmana no se hace esperar, en el año 878 al-Mundhir dirige sus tropas de nuevo hacia León y Astorga, mientras que Salid ben Ganim llega hasta el Órbigo. El Rey Magno, sin esperar a que ambos ejércitos se unan, sale al paso del segundo, a quien derrota en la batalla de Polvoraria, lugar situado en la confluencia de los ríos Órbigo y Esla. Las fuerzas militares de ambos se encuentran en El Mato junto a la desembocadura del Órbigo en el Esla, donde, después de una terrible y encarnizada lucha, logran la victoria las huestes asturianas cristianas. El nombre de El Mato parece que es debido a lo cruenta que fue tal batalla.
Las tropas musulmanas, tras cruzar el Puente del Priorato, o puente de Deustamben —construido en aquel entonces sobre el río Esla, entre las localidades de Villaveza del Agua y Milles de la Polvorosa continuarían por la margen derecha del río Órbigo camino de Astorga. Estas caerían en una emboscada de Alfonso III a las faldas del monte de Socastro, en un ataque que desembocaría en una sonada derrota de los moros, según el historiador Sánchez Albornoz. Crónicas posteriores magnificarían las bajas entre las filas musulmanas, citándose incluso 12 000-13 000 muertos.
El mismo historiador Sánchez Albornoz nos narra así esta epopeya medieval: “Lejos todavía de la tierra habitada por cristianos y sin medios de información bastantes para conocer en el desierto los movimientos del monarca de Asturias, caminarían los sarracenos descuidados por los campos yermos y polvorientos que llamaban Polvoraria los cronistas, cuando del encinar vecino de Socastro saldrían de repente, impetuosas, las vanguardias de astures y gallegos. En un momento ocuparían estos el puente debajo hacia la espalda y el de Santa Cristina, por el que hubiera podido escapar de los cristianos atravesando el Órbigo. Antes de que las huestes musulmanas se organizaran en orden de combate, los fieros soldados del príncipe cristiano las empujarían hacia el río, y aunque algunos lograron vadearlo, según refirieron después los vencedores, hasta trece millares de muslimes fueron acuchillados en los prados de El Mato junto al Órbigo”.
Al Mundhir se retira, pero Alfonso III le intercepta en el valle de Valdemora, donde le derrota.
El emir Mohammed se vio obligado a pagar rescate y a firmar una tregua de tres años; era la primera vez que Córdoba pedía la paz. 
Cuenta una leyenda que tiene su origen en este hecho de armas y mantenida en la tradición cristiana de estas tierras, que la victoria en El Mato, de Alfonso III de Asturias, sobre las tropas del Califato de Córdoba, solo fue posible gracias a la intervención de Nª.Sª. la Virgen María, quien apareció sobre el puente, con su Hijo en brazos, arrojando piedras sobre los agarenos, hasta que estos se retiraron vencidos en la contienda. De ésta tradición nace la advocación de la Virgen de la Vega como patrona de Benavente.                                                                                     (Datos de varios autores .)
Francisco Gallego Dueñas
Réplica del miliario, colocado en la plaza de Milles

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Orquesta los Bermejo
La popular y famosa orquesta de Bretocino (1)
Su principio fue allá por el año 1927.  Dos hermanos naturales de Bretocino,  Francisco y Máximo de 14 y 12 años respectivamente se sintieron  atraídos por la música de baile y pasacalles, y sin dilación buscaron un maestro que los pusiera en camino.  Y sin más comienza el aprendizaje de dulzaina y caja.
     La dulzaina que le entregaron era antiquísima. Sin llaves, más bien parecía un caramillo que un instrumento de música.  La caja, vieja y ferruginosa sin bordonera, y parches de nonato sin pulir, parecía un pandero pastoril.
     A pesar de su mala instrumentación, empieza a cundir la buena fama de los músicos aficionados que por su corta edad eran llamados cariñosamente “Los Chicos”.
     Han pasado muchos años y Máximo es relevado en la caja por otro hermano llamado José, ejerciendo ambos indistintamente y a la vez.  Todos se dan cuenta de su desfasada e inservible instrumentación y compran nuevos aparatos, a saber: una maravillosa caja nueva, con aro y arquillos dorados, con ocho tornillos también dorados para tensar los parches cristalinos, que causaron el entusiasmo del público por el sonido agradable y dinámico que producía este instrumento.
     A la vez que la caja, fue comprada una dulzaina con todos los adelantos técnicos de la época, con ocho llaves con la escala cromática.  Era un instrumento fabricado en mi bemol, diapasón brillante, con una tesitud de dos octavas, dando facilidades para poder ejecutar cualquier composición, por muy alterada y tergiversada que estuviera.
     Al poco tiempo de esto se anuncia concurso de dulzaina en Benavente, con motivo de las fiestas de Nuestra Señora de septiembre. Y el primer premio fue ganado y concedido a los dulzaineros de Bretocino, lo cual hizo que su fama siguiera creciendo imparablemente.
     Y para no quedarse estacionados, compraron una batería nueva, que fue otra novedad más que añadir a su preparación orquestal.  Y es aquí cuando definitivamente esta agrupación musical toma el nombre  “Orquesta Los Bermejo” por entrar a formar parte de ella otro hermano llamado Juan Manuel, que con un nuevo instrumento reforzará el poder musical de dicha orquesta. El instrumento que se une es un saxofón alto en mi bemol, diapasón brillante, medio sistema y marca Couesnon francés, que fue lo que se encontró en venta y por creer que es el aparato que mejor se amalgama a la dulzaina.
     Como hemos visto que con esta orquestación la fama de “Los Bermejo” se difunde con gran profusión por todos los ámbitos regionales, no se podía pensar en mejor preparación orquestal, y se agregó un extraordinario acordeón piano, con lengüetera en acero fino que hace que sus voces sean como el terciopelo, suaves, dulces y cautivadoras.
     Desde este momento, nuestro trabajo no fue solo en plazas, pasacalles y salas de fiesta. Nuestro mejor uso fue la Iglesia. Empezamos con plegarias a la Virgen y música religiosa copiadas de un cancionero religioso, para caer de lleno en las misas gregorianas y finalmente en la Misa Coral de Pio X, que fue la culminación de nuestras ilusiones religiosas, y la admiración de la gente, al oír cantar esta misa.
     Después de esto, la Orquesta se va reforzando incluyendo un nuevo miembro, un sobrino de todos los componentes, llamado Pepín, con un saxofón tenor de la fábrica de instrumentos de Barcelona Montserrat, instrumento de extraordinaria belleza artística, está en si bemol, con gran técnica de sonido tanto en las voces llamadas suaves y cautivadoras, como en las dinámicas, brillantes y destacadas.
     Ahora nuestra forma de trabajo ha cambiado, hemos dejado el unísono para entrar en dúos  y voces diferentes y arpegios en nuestros acordes, preparados por buenos arreglistas, que hacen que nuestro colorido musical tenga otro tono más alarmante y vistoso.
     Y así nuestra fama ha llegado a la cumbre de los grandes de la región. Diariamente llegan a nuestra casa cartas con solicitudes de trabajo, que no se pueden atender todas porque hay más festejos que días.
     Nuestro trabajo se extiende por las provincias de Zamora, León y Valladolid, y varias solicitudes de otras provincias de nuestra comunidad que no fueron atendidas por no haber buenas combinaciones de tráfico. Pero nuestro camino sigue, y es ahora cuando nuestro sobrino Pepín deja la orquesta para dedicarse a otra profesión, ocupando su puesto su primo Lupi, llamado así en honor al gran maestro de música y director de la “Banda de Benavente” Don Lupicinio Giménez, por haber sido dicho maestro profesor de música de “Los Bermejo”. Siendo este nuevo miembro sobrino de los componentes de la orquesta e hijo de Juan Manuel.  Lupi ocupa el puesto de Pepín, con el saxofón tenor, y también será el cantante de la agrupación musical y se hará cargo de la dirección del templete, que debido a su gracia y donaire defiende con agrado y simpatía del público.
     Hasta aquí todo ha sido parecido, y así siguió algunos años, con buen agrado del público y buena eficacia de esta música, que como todo tiene su fin.  Y así deja su trabajo esta popular y famosa “Orquesta de Bretocino” por estas tierras de nuestra región.  Se van allá por la década de los 70, pero dejan el recuerdo indeleble de sus agradables melodías, llevándose el cariño inolvidable de todas sus gentes.
(1)     Juan Manuel Bermejo. Publicado en La Voz de Benavente y Comarcas, 20-05-2004